¿Qué es la medicina de Santa Hildegarda? Un enfoque milenario con respuestas para hoy

Santa Hildegarda de Bingen

Cada vez más personas buscan formas de cuidar su salud que no se limiten a tratar los síntomas, sino que consideren al ser humano como un todo: cuerpo, mente, emociones y alma. En ese camino, la medicina de Santa Hildegarda de Bingen se ha convertido en una fuente de inspiración y de soluciones reales, aun siendo una propuesta nacida hace casi 900 años.

Este enfoque, profundamente integrador, ha demostrado su valor en tiempos modernos, no solo por su visión humanista y espiritual, sino también por sus resultados documentados en miles de casos clínicos. Hoy te contamos en qué consiste, cómo se aplica y por qué sigue tan vigente.

¿Quién fué Santa Hildegarda de Bingen?

Hildegarda de Bingen (1098–1179) fue una mujer extraordinaria para su época y para la historia. Abadesa benedictina, escritora, compositora, filósofa, mística, y lo que hoy llamaríamos “médica integrativa”, dejó un legado único en campos tan diversos como la espiritualidad, la botánica, la nutrición, la cosmología y la salud.

Tuvo visiones desde niña, que más tarde interpretó como mensajes divinos, y plasmó en obras como el Physica y el Causae et Curae, tratados médicos que describen con gran precisión plantas medicinales, alimentos, minerales y métodos para restablecer la salud del cuerpo y del alma.

Lejos de limitarse al plano teórico, Hildegarda desarrolló una medicina práctica, sencilla, profundamente natural y alineada con la creación, basada en la observación, la experiencia y la relación entre el ser humano y el cosmos.

Principios clave de su medicina

1. La salud es equilibrio

Para Hildegarda, la enfermedad surge cuando se rompe la armonía entre el cuerpo, el alma y el mundo exterior. La salud no se basa solo en “funcionar bien”, sino en vivir con sentido, con alegría, con virtud.

2. La alimentación es medicina

Su propuesta dietética se centra en alimentos “buenos para el alma” y respetuosos con la fisiología humana. Entre los pilares están:

  • La espelta como cereal base.
  • El hinojo, tanto en cocina como en infusión digestiva.
  • El apio, la castaña, la manzana cocida, el agua de fuente, el vino caliente con especias, etc. La idea es: no sobrecargar, no intoxicar, no enfriar. Comer lo que realmente nutre.

3. Uso de plantas y gemas medicinales

Plantas como la melisa, la artemisa o la valeriana, así como gemas como el berilo, la amatista o el zafiro, son utilizadas por sus propiedades vibracionales y energéticas.

4. Viriditas: la fuerza verde de la vida

Uno de sus conceptos más bellos y potentes. Hildegarda hablaba de la viriditas como una energía verde, una savia divina que anima a todos los seres vivos. La enfermedad aparece cuando esa fuerza vital se debilita.

5. Relación entre emociones y órganos

Hildegarda ya advertía que la ira daña el hígado, que el miedo afecta a los riñones, que la melancolía enferma el bazo. Emociones no vividas o mal digeridas alteran el equilibrio interno. Su medicina propone purificar no solo el cuerpo, sino también el corazón.

¿Y hoy en día? ¿Sigue funcionando?

Sí, y con una base práctica sólida. Desde hace más de 30 años, el Dr. Wighard Strehlow, químico farmacéutico alemán, ha investigado y aplicado la medicina hildegardiana en el Centro Hildegard de Allensbach, al sur de Alemania.

Junto con el médico Gottfried Hertzka, adaptó los conocimientos de Hildegarda a contextos clínicos modernos, desarrollando protocolos y compuestos que han sido usados en más de 30.000 casos documentados, con resultados en áreas como:

  • Trastornos digestivos
  • Enfermedades crónicas inflamatorias
  • Ansiedad, insomnio, agotamiento
  • Dolencias hormonales o inmunológicas
  • Síntomas inexplicables no resueltos por la medicina convencional

Estos casos clínicos respaldan la eficacia de este enfoque cuando se aplica con conocimiento, compromiso y respeto por su filosofía original. El legado de Santa Hildegarda no se ha modificado, se transmite y usa en la práctica sin cambiar una coma, así la aplica Katia Dolle en su consulta.

¿Para quién es la medicina hildegardiana?

Este enfoque puede beneficiar a cualquier persona que:

  • Sienta que su salud está debilitada, aunque los análisis salgan “normales”.
  • Vaya acumulando diagnósticos, sin encontrar una causa raíz.
  • Busque un tratamiento más amable, sin tantos efectos secundarios.
  • Quiera conectar con su cuerpo desde una mirada espiritual o simbólica.
  • Desee hacer prevención real, y no solo apagar fuegos.

Se adapta muy bien a procesos funcionales, crónicos, emocionales o incluso espirituales. No reemplaza la medicina convencional, pero puede ofrecer un complemento profundo, efectivo y enriquecedor.

Conclusión

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